...Y cómo un huracán.


...Y como un huracán destruyendo todo a su paso, llegas a mi vida justo en el mejor momento. En un abrir y cerrar de ojos, mis sueños se esfuman, dejándome vacía, con el alma rota y sola. ¿En verdad era necesario que regresaras?

¿Por qué cuando todo está en perfecto estado tienes que volver a llevártelo todo? ¿Acaso no merezco ser feliz?

Recuerdas la primera vez que sucedió... hace diez años.

Cuando terminaba la carrera, había conseguido un buen puesto como gerente de ventas en una compañía muy prestigiosa y, a tan solo una semana de eso, llegaste a mí. Justo a la entrada del edificio, llegaste como un terremoto moviendo toda mi vida. Tuve que desistir del trabajo para poder sanar de ti.

Después, cuando decidí ser escritora, cuando tenía la idea central en mi mente y me disponía a plasmar las palabras, entraste por mi ventana como una ráfaga de viento y te llevaste las palabras contigo.

Luego, cuando decidí ser maestra en una universidad, estaba feliz, por fin ya todo se estaba arreglando y no había rastro de ti. Pero llegas de nuevo como un rayo quemando todas mis ilusiones, dejándome otra vez sola y sin fuerzas.

Y esta vez, la última...

Justo en la época donde el amor me encontró, ya había escrito el libro y estaba ejerciendo como maestra, llegas de nuevo como un huracán, como un tornado destruyendo todo, llevándote todo lo que amo... de nuevo.

Pero esta vez es la última, es el final de nuestra historia. Ya estoy demasiado débil para soportarlo. Solo me queda agradecer a la vida por los destellos de felicidad que llegaron a lo largo de mi existencia, y entregarme a los brazos de la muerte.

Deseo que sea sin sufrimiento, en los brazos del amor de mi vida, esperando algún día ser recordada: como una mujer que intentó vencer el cáncer, pero él siempre volvió, con más fuerza, hasta que al final consumió mi vida.

Sandro.


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