¿Por que El?
Cada día, al despertar y observar por mi ventana el nuevo amanecer, me pregunto:
“¿Qué habría sido de nosotros si tú no te hubieras enamorado de él?
¿Dónde estaríamos ahora? ¿Tendríamos hijos? ¿Seríamos felices?”
Tantas preguntas sin respuesta.
Y yo, impotente, solo puedo rememorar aquellos momentos felices, aquellas sonrisas que me regalabas.
¿Por qué es tan difícil que salgas de mi vida?
¿Cuántos años han pasado ya? ¿Diez? ¿Quince?
¿Quién lleva esa cuenta?
Lo intento, te lo juro, cada día. Pero me resulta imposible borrarte.
Sé que estás con él, que lo amas más de lo que alguna vez me amaste a mí…
si es que alguna vez lo hiciste.
¿Por qué no puedo continuar sin ti? ¿Acaso me hechizaste?
La misma pregunta siempre acecha mi mente:
“¿Por qué lo elegiste a él y no a mí?”
Decías que me amabas, que querías formar una familia conmigo.
Planeamos una vida: cuatro hijos, dos niños y dos niñas.
Una casa en las afueras, lejos del ruido y la contaminación.
Cosecharíamos nuestra comida y envejeceríamos juntos, mirando el horizonte hasta nuestro último suspiro.
¿Dónde quedó todo eso?
¿Por qué todo terminó tan de repente?
¿Por qué él?
Por las noches contemplo las estrellas y me pregunto qué estarás haciendo.
¿Pensarás en mí?
En mis sueños siempre apareces, como un espectro que me atormenta.
¿Por qué no puedes desaparecer de una vez por todas?
Un nuevo día, una notificación:
“Hoy tienes recuerdos con ella.”
Una foto de aquellos días felices me atraviesa el alma.
Justo cuando intento olvidarte, el pasado vuelve y me arrastra.
Soy débil.
Busco tu perfil, te observo con él, tan feliz, con tus pequeños.
Por un momento imagino que somos nosotros… pero la ilusión dura poco.
Vuelvo a mi triste realidad.
A veces me pregunto:
Si fuera al revés, si tú estuvieras conmigo y no con él, ¿pensaría él lo mismo que yo?
Preguntas tontas, lo sé, pero me llenan de una absurda esperanza,
de esa que es mejor no alimentar.
Tantos años perdidos por ti…
tanto amor que jamás volverá.
Recuerdas a mi vecina, ¿verdad?
Siempre estuvo enamorada de mí, pero nunca pude verla como te veía a ti.
Al final se casó con un extranjero y ahora vive feliz en otro país.
Y yo sigo aquí, aferrado a tu recuerdo, esperando un milagro que nunca llega.
He intentado desintoxicarme de ti.
Quiero despertar y que ya no estés, dormir sin que tus sombras me sigan.
Pero justo cuando estoy a punto de olvidarte,
vuelves.
Apareces como un asteroide que impacta mi mundo
y me sumerges, otra vez, en la oscuridad.
Me dices que tu esposo te engañaba desde hace diez años,
que tenía otra familia, que todo fue mentira.
Lloras, suplicas, me pides comprensión.
Dices que te equivocaste al elegirlo,
que quieres que volvamos a ser lo que fuimos.
Pero ya no quiero estar contigo.
Ya no formas parte de mi vida, y no quiero que vuelvas a hacerlo.
He sufrido demasiado, y al fin empiezo a sentirme libre.
Ahora puedo pensar en alguien más que no seas tú.
Puedo pensar en mí.
Y ahora que me pides volver,
que lo intentemos solo porque él te dejó,
me pregunto si de verdad me ves…
o si solo buscas un reemplazo.
No, no soy su reemplazo.
Te amé, y tal vez aún te amo,
pero ya no quiero esto.
Quiero vivir para mí,
y no para alguien más.
Lo siento.
Adiós.
FIN.

Comentarios
Publicar un comentario